QUERIDO PROFESOR, NO TENGO DIFICULTADES DE APRENDIZAJE, SÓLO SOY UN ALUMNO
Querido profesor que me acompaña anónimamente a lo largo de la carrera, pero que no es ajeno a mi formación como individuo y mucho menos cuando ya casi soy una profesional de la psicopedagogía.
He pasado mucho tiempo sentada escuchando todo aquello que me querían enseñar, transmitir, adiestrar, imponer… y creo que ya llega a su fin esta forma de pretender que mi formación sea para una simple futura empresa, o para adecuarme a lo que busca el estado con sus funcionarios, ¿qué es lo que tu buscas en mi? Así es como yo te responderé a lo que yo busco en ti. Yo simplemente se que necesito más.
A lo mejor te sorprendo diciéndote que soy un individuo, una persona, una alumna, pero que además soy compleja y única, a pesar de que pueda parecer ostentoso. Aplicas estrategias de enseñanza que se han investigado en grupos numerosos, con metodologías plenamente correctas y que se acercan a una comprensión del grupo, pero todo mi grupo de clase no se puede comparar a mí, yo soy yo. ¿Dónde queda mi individualidad?, ¿Dónde queda mi propia expresión? , ¿No es eso lo que buscáis que hagamos? Pues entonces, no tiene sentido darme una metodología o un programa que probablemente no funcione bien e igual con todos. Lo que le sirve a uno, no nos sirve a todos. Probablemente a mi no me llegue lo relevante de la misma manera que a otro.
¿De que te sirve conocer y esforzarte por saber todas las dificultades que presento para alcanzar ciertos conocimientos? Si no te adaptas a mi, me describes por lo que carezco, no por lo que tengo.
No soy un objeto, aunque me trates como tal. Si no me consideras como una persona potencialmente capaz de llevar más allá los conocimientos, de entrada, ya no partimos de lo mismo, ya estoy por debajo de una persona con capacidad de pensar, ¿tu lo tienes?, entonces ¿por qué yo no?
Si quieres que sea útil tu proceso docente conmigo, tienes que hacerme ver que eso que me enseñas me será de utilidad, sino, ¿Por qué intervenimos? ¿Por qué enseñamos?
Los alumnos necesitamos una nueva forma de entendernos. En realidad soy un científico que me enfrento a la vida desarrollando cimientos y probando hipótesis desde el mismo momento en el que nacemos. Probamos, experimentamos…. Según los datos que obtenemos vamos variando nuestra conducta y modifica nuestros presupuestos teóricos, ¿esto no es ciencia e investigación? Ya se cómo funciona, simplemente, ayúdame a hacerlo en otros ámbitos de mi vida, ayúdame a aplicarlo en la ciencia.
Tu conducta como profesor es en sí misma una comunicación, una confirmación o desconfirmación de los puntos de vista ajenos sobre nosotros mismos, o una solicitud de confirmación o desconfirmación. Cada vez que interactúas conmigo, tu conducta verbal o no verbal está diciéndome lo que crees de mí, lo que esperar de mí, lo que crees que seré y haré… y en muchas ocasiones ese lenguaje es contradictorio con lo que dices. Con tus acciones dices más que con tu propio lenguaje, y en muchas veces hace que modifique mi propia conducta adecuándola a la tuya, de esta manera, cuando esperas poco de mí, yo actúo esperando poco de mí. Necesito que mi conducta como estudiante, investigador y científico en potencia, sean validadas por un supuesto punto de referencia como eres tu, profesor, sino me refuerzas, optaré por elegir aquello que me refuerces, generas atribuciones que se contradicen con mis conductas. ¿Por qué lo tengo que hacer mal expresamente?
En realidad, no verás en mi señales que te indiquen cómo tienes que enseñarme, si no que deberás de pararte ante mi, invitarme de un modo estructurado a que explique mis puntos de vista sobre la vida, mi relación con los demás… factores que inciden sobre mi aprendizaje más de lo que tu puedas hacer. No te limites a enseñarme a mi, enseña a mi contexto, enséñame a controlar el medio en el que me desenvuelvo… enséñame a ser científico de mi contexto. Quizás así, vea útil lo que me estás enseñando, si veo que me sirve para algo, lo podré aplicar.
En ocasiones, no me interesa demasiado aprender, ¿Por qué no me preguntas y eres sensible a lo que necesito?, ¿tienes miedo a secundarizar la enseñanza universitaria?, ¿tienes miedo a confundir tus conductas verbales y no verbales? Lo queráis o no, formáis parte de nuestra vida, ¿Por qué la queréis complicar negándonos nuestro potencial?, ¿tenéis miedo a que oculte el vuestro? ¿Por qué generáis profecías autocumplidas?
Cuando analizáis qué pasa dentro de vuestra aula, no quiere decir que sepáis lo que realmente pasa, simplemente describís lo que observáis, pero ¿no son indicios de otras cosas?, ¿no son pistas de vuestros alumnos?, si no vamos a clase, ¿no veis más allá de que no queremos?, ¿eso es un síntoma de enfermedad o una patología?, ¿quién es el virus o agente causante?
Intento comprender mi realidad circundante simplificándola o comprendiéndola mediante mapas mentales, mapas sobre todos mis contextos y por supuesto sobre todos mis aprendizajes. Aprendizajes a los que uno mediante nuevos mapas a los que ya tengo de mi realidad. Tú como profesor tienes dentro de mi un mapa, ocupas un lugar, y viceversa. En ocasiones esos mapas no convergen porque chocan con la desconfirmación conductual sobre uno mismo con respecto a los demás. Tenemos que convivir e intentar unir esos mapas usando el lenguaje como mediador de nuestras conductas, para que no chirríen los engranajes de esos mapas, ¿Por qué no estamos al mismo nivel? ¿Soy tan torpe? ¿Tengo tantas dificultades? Intentas que mis mapas, se ajusten al tuyo, no dejas que los míos se ajusten a las dimensiones particulares de ambos. Generas hostilidad porque intentas adecuarme a tus constructos para confirmar tus expectativas, ¿y las mías?, probablemente no son las mismas que las tuyas… Estas proyectando tu Yo sobre mi YO, ¡¡¡pero si tenemos de entrada mapas diferentes!!!
Podemos resolver nuestras dificultades, pero para ello nuestro lenguaje debe cambiar, tenemos que generar ambos nuestros propios mapas de conocimiento… ¡¡¡démonos una oportunidad!!!
Entonces, tienes tantos modos de intervenir conmigo, en mi aprendizaje, como capaz seas de generar mapas con tus alumnos.
Cada uno de esos mapas lleva para mí implícito una manera de actuar, una forma de ser, una identidad. Por supuesto, dentro del aula tengo una identidad, identidad que ha de ser reforzada por ti, y que si no eres coherente, impedirá que me identifique como un alumno aprendiendo, como un científico en proyecto.
Dentro del aula tengo que generar mi propia identidad y si tengo dificultades será más complejo generar mi propia identidad. El yo que ves reflejado dentro del aula y que es con el que tienes que converger, es una unión entre la información que me he generado como mi ideal de alumno y mi Yo en valores, principios, y se proyecta un yo real dentro de tu aula. Este es en definitiva, un personaje de rol. Un personaje en una escena educativa y que tiene como poderes sus mapas, sus conocimientos, saberes…. Y con ellos tiene que superar la gran prueba que le ha puesto el Master del juego de rol, superar su asignatura. Entonces ¿cuándo ponemos en común nuestros Yoes, nuestros mapas? De esta manera, tenemos misiones distintas dentro de un mismo juego de rol, que en muchas ocasiones es estático y se convierte en un juego de mesa… con muy pocos participantes…. ¿Por qué no quieren jugar mis compañeros, tus alumnos? ¿Pero estas jugando tú, querido profesor? Jugamos con desventaja, porque si asumo riesgos, mis consecuencias se ven reflejadas en mi mundo real, en mis calificaciones… en la evaluación… pero si estamos en un juego de rol, ¿no corremos todos riesgos cuando echamos los dados? Sí, pero Mi coste es prohibitivo, lo tuyo una burda moratoria.
Tu eres quien elegirá el mundo donde jugar, el tipo de dados, el coste de cada batalla, la deuda por cada copa de vida… ¿diriges o codiriges?
Si tu, Master, creas un juego donde no sienta que mis costes por errores sean elevados, donde puedo comprometerme a jugar contigo (no sin tí), donde pueda generar mi propia identidad, donde esa identidad me lleve al autoconocimiento; al final podré saber dónde puedo usar la magia, cuándo, dónde, cómo, con quién,… habremos creado nuestro mapa dentro nuestro mundo real, seré más científico y autónomo que antes, seré más como quiero ser, veré más como soy y en qué me he convertido. Déjame que mediante la práctica genere mi aprendizaje permanente, y aunque sea difícil la magia hará que las cosas sean desafiantes pero no insuperables.
Nuestro juego de rol se ubica en la era posmoderna, ¿me enseñas desde la posmodernidad?
El aprendizaje es un acontecimiento social e interactivo, como nuestro juego de rol, donde el dialogo es esencial al proceso de aprendizaje, ¿dialogas o impones? Ese dialogo, con su lenguaje generará en mí conocimiento. Dame un espacio conversacional y generaré en mí los cambios que deseas. Pero no todos tus alumnos somos iguales, no siempre necesitamos el mismo diálogo, ¿no lo conviertes en un monólogo? Si quieres dialogar, te tienes que interesar por lo que yo me intereso, por mis intereses científicos, profesionales…Yo quiero ser autónoma, quiero ser quien indague en el mundo del conocimiento, donde pueda compartir mis diálogos internos con otros diálogos. Quiero generar nuevas preguntas que partan de otras preguntas…quiero ser el arbitro de mi conflicto.
En nuestro diálogos, ya sabemos que eres el experto de la materia, que eres el master de la partida, pero yo no te quiero ahí, frente a mi, te prefiero jugando en el mismo bando, donde sólo conseguiremos la piedra filosofal si compartimos las habilidades y conocimientos que tenemos todos, luchando contra el enemigo de la ignorancia y haciendo nuestra hazaña compartida. No necesito saber cada paso que tengo que dar para luchar contra los diferentes dragones de nuestro camino, no siempre serán iguales. Dame las claves para saber usar lo que tengo a mi alcance, para saber usar la magia, la lógica, el lenguaje… así no tendré miedo a cuanto se me avecina. Así podré liberar la princesa que hay dentro del castillo, harás que el aprendizaje sea libre y competente, así quiero a mi princesa. Quiero compartir lo que he aprendido en mis batallas, que los demás tengan la oportunidad de ver como luchar contra sus dragones, pero quiero que ellos compartan lo que aprendan paralelamente, necesito ampliar ese diálogo a otras partidas de rol y quiero que los demás jueguen en la mía. Se que nunca se sabe todo sobre todo, ya no lo necesito. No quiero que te adelantes a darme la solución, el diagnóstico, la interpretación ni de lo que se me avecina, ni de cómo soy. Intenta verme más allá, igual que haré yo con lo que aprenda. Todas las respuestas están en mi, no en los demás, ¿tú no las tienes dentro de ti?
En definitiva, querido profesor, mis dificultades de aprendizaje son salvables, como lo son todas. Lo importante es concretar las particularidades de cada uno. Lo importante es la persona, sus dificultades, su contexto, su cómo y su por qué. No te preocupes por dar un nombre a lo que me pasa cuando no aprendo, sino ayúdame a aprender. Busca en mi lo que mejor me vaya, ayúdame a generar mi propio aprendizaje. Sólo partiendo desde las concreciones de un individuo seremos capaces de dar soluciones totales y no parciales.
Pero sobre todo, replantéate a ti mismo. Tienes que ser capaz de conocerte como profesional, como diagnosticador de tus alumnos, de sus dificultades, de sus habilidades y destrezas. ¿Qué dificultades puedo encontrar si el método es quien se adapta a mi y no yo al método?
Tu, conocedor de las nuevas tecnologías, ¿Qué mejor espacio de encuentro que la red? Un lugar donde puede reflexionar el mundo entero, donde puede uno abrirse al conocimiento globalizado. Yo me encargaré en un futuro como psicopedagoga de generar esos espacios de encuentro con mis alumnos, donde confluya en ellos como son de verdad, como es su ideal y como cree que es. Las dificultades de aprendizaje que tengan ellos les pude generar inseguridad, incertidumbre, porque se conocen con una identidad distorsionada en muchas ocasiones. Para ello indistintamente de las necesidades que le surjan, les acompañaré en un aprendizaje colaborativo, ellos buscan lo mismo que pueda buscar yo. ¿Por qué tú, profesor, no lo ves todavía?
Querido profesor, ya no te necesito como eres, te necesito de otra manera,. Solo quiero que me sirvas como punto de apoyo, yo quiero resolver mis problemas. Ya solo puedo decirte “dame un punto de apoyo y moveré el mundo”, mundo de magia, de hechizos y conjuros, donde los libros no siempre ocultan las soluciones, si no que las soluciones están dentro de mi, y yo soy parte de ellas.
Ya no necesito un profesor, necesito un ilusionista.
Querido profesor, yo no tengo dificultades de aprendizaje, simplemente soy un alumno convertido en semielfa que lucha contra los dragones del conocimiento en un mundo posmoderno de legendaria reflexión cibernética.
5 comentarios
Alejandro -
Hoy por azar releeí esto que escribiste, y como entonces, qué bueno me parece. Qué suerte poder continuar contigo con el doctorado, ya de otra manera. Espero que sea un buen año.
Un saludo
Creo que este año, si me dejas, usaré este texto.
Un saludo
Alejandro
César -
Leyendo esta entrada me dejas sorprendido y meditabundo.
¡Qué verdad es lo que dices!¡Y qué difícil darle la vuelta al mundo! Al mundo de la educación.
Y es que el mundo de la educación no deja de ser un submundo ó mundo inmersor en el "Mundo", contagiado y participe de los mismo tipos de relaciones, intereses, intercambios....
¡Qué gran reto! Pero que ilusionantemente atractivo, positivo y justo el realmente dejar que sean las personas el centro sobre el que gire su propio desarrollo, las que se formen... Con ayuda, pero que se formen a sí mismas, y no "que otros las formen" ¿Quizás como el alfarero que da forma a sus vasijas? ¿Quizás a imagen y semejanza?
¿Quizás pretendiendo insuflar virtudes, nos olvidamos que hacemos lo mismo con los defectos?
Al imponer el aprendizaje de caminos, valores, sistemas... muchas veces se consigue el mimetismo, pero no el desarrollo exclusivo personal, el desarrollo pleno del potencial individual que sin duda es diverso para cada cual... ¿Qué hay de la dimensión emocional de la persona, de la motivación, de asumir retos, de aprender a plantearse metas propias, de luchar por lo que uno mismo quiere, ?
Mi querida Susana, me dejas gozosa y dolorosamente descolocado sobre mis procesos como alumno y maestro. Y es que quienes a la vez somos alumnos y maestros tenemos el privilegio de ver las cosas desde una doble posición, de sentir lo que siente y vive el otro de una manera diferente . Y eso a mí me llega muy hondo
Gracias por hacerme sentir así . Estoy seguro que eso me hará crecer tanto como persona, como como formador.
Un beso, César.
Susana -
mi nombre es Susana y soy de Alcalá de Henares, está cerca de Madrid,(donde nacio Cervantes). ¿la conoces?
Soy licenciada en psicopedagogía y actualmente estoy haciendo el doctorado en la Universidad de Alcalá.
A mi me gustaría saber quién eres tú.
Mi e-mail de contacto es susanasds@hotmail.com
Un saludo
Manuel Vargas Alegria -
Alejandro -
Genial, tu manera de integrar los textos y lo aprendido en la asignatura.
Ahora tengo mi problema de saber dónde estoy yo, si soy un ilusionista, un pseudoailusionista, un profesor, o qué exactamente....
Qué complejo es la Educación desde lo que planteas, y qué apasionante, ¿verdad?
Ahora me entran mil dudas como profesor, no sé si me habré acercado a plantear lo que pides o pedías, o en plural, o lo que pedís o pedíais como clase.
Lo hecho hecho está, y sólo podemos aprender de ello.
Seguir con la metáfora de los juegos de rol, que el profesor en un master, que reproduce una asimetría de poder muchas veces, en vez de un rol diferente, es una buena metáfora.
Bueno, espero comentar más cosas, más adelante, tengo que pensar un poco más.
Disfruta en San Sebastián.
Alejandro