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Susana Dominguez Santos

EN UN PEQUEÑO FRASCO DE CRISTAL CON OLOR A MAR

EN UN PEQUEÑO FRASCO DE CRISTAL CON OLOR A MAR

Aquí estoy, sentada con  mis compañeros, en un lateral del bar. Me paro y observo, veo las risas, las alegrías, los miedos y por supuesto la melancolía  que inunda el aire porque en definitiva este es nuestro último día de clase. 

Sí, desde hoy es el comienzo del fin, del fin como individuos dentro de un grupo, del fin del grupo de 5º de psicopedagogía, del fin de una etapa de aprendizaje. Pero en el fondo es el comienzo, comienzo del grupo fuera de las cuatro paredes, fuera de la soledad del aula, fuera de un contexto de aprendizaje, pero fuera como un individuo sólo y a la vez acompañado por su grupo. Se abre ante nosotros nuevas perspectivas de trabajo, de ilusiones y cómo no de aprendizaje.

En realidad, no dejamos nada atrás, tenemos la mochila cargada a nuestras espaldas de todo aquello que nos ha acompañado, lo bueno y por supuesto, lo malo.  

Pero aquí estoy de nuevo, sentada viendo a mis compañeros, profesores, amigos… intento guardar este momento en mi memoria y almacenarlo para la posterioridad, sí ya lo tengo, lo he conseguido… 

Cierro los ojos y les veo, ya se donde esta cada uno situado, ya se con quien habla… ya lo tengo...

Lentamente tomo aire para captar los aromas, es más difícil, confundo los olores de comida que me vienen de la tapa de lomo con queso y lo añado a la cerveza, refrescos, al calor, a tierra seca sin resquebrajar por las altas temperaturas, y tímidamente, reconozco los perfumes de mis compañeros, cada uno diferente y singular, cada uno como es y ha sido a lo largo de este mar… 

Veo, huelo y siento, siento el calor de mis queridos compañeros. Su emoción, su pena y su alegría, siento en mí su ello. 

Ya no queda tiempo…. Se escapa, se marcha… se fue… Sólo queda guardar en un pequeño frasco de cristal toda esta explosión de vida. Cogo el más pequeño que tengo, el más transparente y lo guardo todo dentro, guardo la imagen, los sentimientos, los olores, los colores, la vida, nuestro mar… en realidad he exprimido la vida y he extraído su esencia de un momento fulgurante en el universo. 

Llegó el momento, lo tapo y precinto  con un bello tapón de cristal. En el cristal podré mantener durante más tiempo su esencia y podré mirar a través de él sin perturbar lo que en él se esconde.  

Ya sólo queda almacenado en el recuerdo, sólo queda almacenado en un frasco de cristal con olor a mar.   

A mis compañeros y profesores.

Basado en “El Perfume” de Patrick Süskind

4 comentarios

César -

Mi pequeña Susi…. mi gran poeta


Cuanto más leo tus palabras más estas me prendan.

¿Hay mayor bien que desde la sencillez, desde la cercanía, desde la apertura personal, desde la generosidad… derrochar alegría, ilusión, esperanza y afecto entre los que te compartimos, entre los que te leemos, entre los que te vivimos…?

Cuanto bien atesoras y sencillamente compartes generosamente entre los que te conocemos.

No pierdas nunca esa bondad personal, esa alegría esencial, esa esperanza que cuando de veo me das…

No pierdas ese frasco de cristal….

Que en la lejanía sea ese frasco, el que con su recuerdo de tantos momentos memorables, nos permita más cerca estar.

Esas sensaciones … que sentí … y vuelvo a sentir…. ese anhelo de mi Gente… de su calor…, de su olor… de su persona … esa energía que me ayuda a caminar.

Susi, para ti hoy y siempre

un abrazo muy profundo,

César.

Ángeles -

¡Simplemente precioso!
Da gusto que ver que no solo quedan en el recuerdo los lamentos y discusiones entre nosotros, producidos por ese gran estrés que nos somete, nos cambia y enajena. Da gusto como con tus palabras nos inyectas la dosis de adrenalina, entusiasmo e ilusión que tanta falta nos hace en estos momentos tan agotadores.
Yo también me llevo un buen recuerdo.
Mangeles.

SusanaSDS -

Me alegra que hayas disfrutado con este relato.

Es una manera de hacer vuestro una parte mía.

Besos
SUSANASDS

Benja -

Preciosa reflexión Susana. Al final Loli va a tener razón y vamos a tener que publicar las bitácoras o reflexiones, por su carga emocional.

Desde luego creo que todos guardamos algo de esos momentos buenos y/o malos que hemos pasado juntos (yo prefiero los buenos como todo el mundo, una imagen, un sonido, una imitación (jejeje), un olor. Y lo guardamos como bien dices en un frasquito, pero al mío por lo menos no es de cristal, es que carne, se llama corazón, donde cada uno habéis conseguido una parcelita.

Muchas gracias Susana por esta preciosa reflexión que ha hecho que se me haga un nudo en la garganta.

Un besazo,

Benja