¿POR QUÉ HACER EL DOCTORADO? Meditaciones de una transición posmoderna encubierta en conocimiento
Hace no mucho me hacían esta misma pregunta y Aunque parece una pregunta sencilla creo que empezar un doctorado es algo más que estudiar, ampliar conocimiento, y por lo menos en mi caso lo siento así.
Uno de mis últimos acontecimientos vitales, ha sido la toma de una decisión, “hacer el doctorado”. Pero sinceramente, ¿de dónde empiezan estas inquietudes?..... ¡¡¡uffffff!!! Pues de “allá por el medio evo… después de inventarse el huevo… “, estuve investigando en un laboratorio del CBM y he de reconocer que mucha gente de allí me aportó mucho más de lo que jamás se imaginarían… las ganas de establecer una relación con el mundo científico y por lo que es a veces menos evidente, aprender a amarlo con sus fortalezas y debilidades.
Ellos me aportaron un contacto directo con el conocimiento, su implicación y por supuesto, la participación en la comunidad científica. Por aquel entonces, se removieron en mí algunas lagunas que hasta ese momento estaban en calma. Me empecé a cuestionar aspectos como ¿podría yo participar de esa comunidad?, ¿aportaría algo interesante?, ¿me sería de utilidad?.... Tantas preguntas que aún a día de hoy no tienen respuesta y ni siquiera se si las tendrán algún día.
Pero sí estaba segura de una cosa, yo podría aportar algo de una forma u otra a esa comunidad que en realidad todos constituimos. Para algunas personas les es suficiente con resolver las incógnitas de su vida cotidiana como puede ser mantener una conversación, comprar el pan, hablar en público, ir en metro….etc. Para otras por el contrario, sus propias investigaciones y tesis se encuentran en el día a día, en ver cómo mejorar la motivación en un alumno, o cómo hacer que su clase de matemáticas sea más dinámica, etc… Y otras personas necesitan ir más allá. Necesitan quizás dar respuesta a las preguntas que se generan de la propia existencia, de su propio ser, de este modo ellas encuentra las respuestas a su día a día. Respuestas que surgen de lo cotidiano y van a lo “metacotidiano”. Respuestas que generan más preguntas, dudas, exigencias, incertidumbres…. Tantas y tantas incertidumbres….
Después de todo, el significado que le doy a mi doctorado es algo personal e intransferible y toma el significado que en realidad yo le quiera dar. No es algo tan trascendental, o sí, si en realidad supone una TRANSICIÓN. En mi caso una transición cognitiva, y como es de esperar éstas son tan significativas e importantes que nos generan miedos, dudas, desconsuelos, temores, inseguridades, etc.… Pero como tal transición, al final se resuelve, como ocurre con los ritos de las tribus cuando se hacen adultos.
En definitiva, cualquier transición individual que incluye aspectos emocionales, físicos, psíquicos… es lo suficientemente importante como para dedicarle tiempo, aunque parece que en la era de la posmodernidad esto ya no se pueda hacer. Una transición sirve para abrir más puertas. Se dejan atrás unas, pero se abren otras más grandes. Confío que el doctorado que realice me ayude a conocer, aprender, aportar, participar de la comunidad científica…, pero además estoy segura que supondrá un cambio cognitivo, tanto cualitativo como cuantitativo. Por que no decirlo…. Será mi transición cognitiva más relevante.
2 comentarios
Alejandro -
¿Nos esperaremos a que termines el DEA, o la Tesis pasa saber cómo fue tu experiencia con el doctorado?
Creo que te tendrías que replantear continuar con el blog, era muy bueno, yo, la verdad, lo echo de menos.
Seguro que Mario necesita que le escribas. Y no es el único.
Un saludo
Alejandro
Benja -
La verdad es que es una manera de ver el doctorado y por qué se realiza y como bien dices la tuya, pero si que es cierto que ayuda a otros que nos plateamos las mismas dudas si puede que esa sea la razón... Pero como bien dices es tu visión que es un poco como el carnet de la biblioteca (personal e intrasnferible), así es que tendré que seguir plateandome cual es mi carnet.
Enhorabuena, de mayor quiero ser como tú.
Besos,
Benja